Hacerse Mayor

Una de las cosas que yo anhelaba más desde la adolescencia era hacerme mayor. No era muy consciente entonces, pero anhelar hacerte mayor precisamente en la adolescencia significa que hay algo que no va bien en el desarrollo de uno mismo.

Hace un par de noches, mientras me recuperaba (aún me estoy recuperando) de un aluvión de virus y bacterias que me han tenido doblegado durante la última semana, me dio por releer algunas de las entradas antiguas de este blog que actualizo con tan poca frecuencia y en algunos casos me daba la impresión de leer cosas escritas por la mente de un niño de 8 años. No ha sido hasta el último par de años en los que me he dado cuenta de lo que es realmente hacerse mayor.

Hacerse mayor duele, igual que duelen los dientes cuando le salen a bebé o duelen los primeros batacazos cuando aprendes a andar o aprendes a montar en bici. Tomar el control de tu propia vida puede ser muy estresante ya que supone estar exponiéndote continuamente a tus miedos y estar saliendo una y otra vez de tu madriguera en la que te sientes seguro.

Pero joder… la recompensa que se obtiene es tannnnn grande! Lo de luchar por hacerse mayor es jodido, pero la primera vez que lo pruebas, ya es un vicio y no puedes dejarlo.

Acerca de ajriver

Soy el resultado de todas las decisiones que he tomado en mi vida... y aunque me haya equivocado muchas veces, no me arrepiento de ninguna de ellas
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