Música desde el alma rota

Estoy escuchando «Return To Ommadawn» de Mike Oldfield por primera vez. Solo le ha llevado 7 minutos hacerme llorar a lágrima viva.

Para el que no conozca a Mike Oldfield, no me voy a explayar mucho sobre su vida y obra. Como siempre digo, para eso está la Wikipedia. Sólo explicaré que Mike Oldfield es un músico inglés que para el público promedio, se hizo muy famoso por editar un disco llamado «Tubular Bells» que tenía una campana retorcida en la portada y una introducción de piano que se convirtió en la banda sonora de la película «El Exorcista». Ese disco, y los dos posteriores «Hergest Ridge» y «Ommadawn» fueron maravillosos e innovadores. Si bien el Tubular Bells es el más conocido de todos, los fans de este músico y cualquier melómano que se mire un poco más su obra, coinciden en que su mejor obra, la más magistral, es «Ommadawn».

Ommadawn es un disco oscuro y muy emocional, fiel reflejo de la turbulencia emocional tan intensa que Mike Oldfield tenía a sus entonces tiernos 21 años, y de la situación tan chunga que estaba pasando. Durante la grabación del mismo Mike Oldfield perdió a su madre, una señora irlandesa con graves problemas psiquiátricos que dejó de estar disponible para sus hijos cuando tras parir a un niño enfermo y darlo en adopción, no pudo superar semejante trance y vivió el resto de su vida dependiendo de los draconianos fármacos psiquiátricos de la época.

Tras eso pasaron muchas cosas en la vida de este músico, pero todo lo que hizo después de Ommadawn ha sido más que cuestionable. Hasta hoy.

Cuarenta años después, la vida se le vuelve a desmoronar a este músico, ahora un honorable señor de 64 años, insultantemente rico y viviendo en una casa de ensueño en las Bahamas. Su tercer matrimonio se va a pique y su hijo mayor de 33 años fallece repentinamente de muerte súbita mientras trabajaba montando un documental (se dedicaba a la producción auidiovisual).

Mike tiene el alma rota, le sobra todo, las Bahamas, el dinero y la casa de ensueño. Y se pone a componer música. Y así vuelve al estilo de su mejor obra, que hoy se ha publicado.

Solo hay que escuchar fijamente para darse cuenta de que en esas guitarras y esas melodías hay mucho dolor. Hay muchas emociones volcadas y también hay esperanza de que todo se calmará y que igual que hay dolor, hay alegría. Me diijeron no hace mucho en una de las sesiones de psicoterapia que cuando creas algo artístico y lo enseñas a los demás, tu obra deja de ser un poco tuya y cada receptor de la misma la hace un poco suya. El dolor volcado por Oldfield en su disco es un poco el mío en otros aspectos de mi vida, y el dolor de cualquier persona que lo escucha y sin saber muy bien por qué se pone a llorar y se emociona. E igual que se hace tuyo el dolor, también se hace tuya la esperanza.

Esta mañana leí un post maravilloso de un blog en el que se analizaba la frase que Meryl Streep contó en su discurso de los globos de oro que le dijo la recientemente fallecida Carrie Fisher: «Coge tu corazón roto y conviértelo en arte» y no puedo estar más de acuerdo con eso. A Mike Oldfield se le rompió el corazón por completo, y parió su obra más grande en 42 años.

Acerca de ajriver

Soy el resultado de todas las decisiones que he tomado en mi vida... y aunque me haya equivocado muchas veces, no me arrepiento de ninguna de ellas
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