2019: Roto, golpeado y marcado

Me gusta mantener las tradiciones y por eso vuelvo a escribir aquí, ahora que hace justo un año que escribí mi último post para despedir el pasado año.

2019 toca a su fin. Era un año que recibí con miedo, y tenía motivos para temerle. Ha sido un año malo, muy malo. Un año de visitas continuas al hospital, de malas noticias y de pérdida. He vivido por primera vez una pérdida, la de mi padre, y aunque es ley de vida ha sido muy duro.

Lo único bueno que me queda del 2019 es algo que trasciende al calendario: el amor de muchos que me rodean y el saber que están ahí. Sin ellos no habría podido sobrellevar esto.

No obstante, reconozco que ya la cicatriz es demasiado gorda… y sangra con demasiada frecuencia. Son muchos años ya de no ver color. Como he titulado el post, y como se titula la canción de Metallica, he acabado roto, golpeado y marcado.

No voy a echar de menos 2019, ojalá todo lo malo que ha traído se fuese con el cambio de fecha… sin embargo se que a veces, las cosas no dependen del año en que estemos. No sé que pedirle a 2020 la verdad… tengo las esperanzas muy mermadas, pero creo que es de recibo pedirle salud para mi familia y en especial para mi madre, y ojalá llegase algo que me devolviese la ilusión. O al menos que traiga tranquilidad. Ya eso sería muchísimo.

Feliz 2020 a todos.

Acerca de ajriver

Soy el resultado de todas las decisiones que he tomado en mi vida... y aunque me haya equivocado muchas veces, no me arrepiento de ninguna de ellas
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