Los Putos Veranos

Siempre he odiado el verano.

Vivo en una tierra donde en los meses centrales del año se alcanzan unas temperaturas insoportables y en donde absolutamente nada está adaptado a las necesidades que tienen las personas que deben aguantar esta climatología. En verano hace calor, me agobio, sudo mucho y no me apetece hacer nada excepto aquello que me ayude a aliviar el calor.

De niño había alguna cosa buena: el no tener colegio, el tener todo el tiempo del mundo para jugar o hacer el gamba… no estaba mal. Pero quitando eso, mis veranos en su mayoría han tenido siempre «algo» que lo han convertido en una época asquerosa y tediosa en la que lo único que he querido es que el tiempo pasara muy deprisa.

Recuerdo mis veranos de principios de los noventa, quizá fue el de 1991 o 1992 cuando yo era un niño… había una vecina que se llevaba fatal con mi madre y su hija, que nunca salía a la calle, empezó a salir todas las tardes con el único objetivo de vetarme en los juegos de los niños del barrio… y por supuesto los niños del barrio me vetaban encantados… gajes de ser el tonto del barrio. Me pasé todo ese verano viendo desde la ventana de mi casa como los niños jugaban en mi calle sin yo poder jugar.

Luego recuerdo algunos veranos de finales de los noventa en los que algún malentendido con algún amigo o amiga hacía que yo no fuese bienvenido en sus reuniones y por tanto, también me quedaba ese verano todo el día metido en casa de mis padres… hasta entonces lo único que podía hacer, aparte de estar en mi casa, era ir a la playa los domingos… en plan dominguero… me da escalofríos solo de pensarlo.

Y luego llegó la Universidad y mi partida a Sevilla… y llegaron lo que yo llamo «Los veranos de Harry Potter». Me tiraba todo el año en Sevilla y entre la Universidad y alguna que otra salida socializaba y era feliz, pero para ahorrar costes me tenia que volver a casa de mis padres en verano y aguantar dos terribles meses en esa puta ciudad muerta en la que nací. Me sentía como cuando Harry Potter dejaba Hogwarts para pasar el verano en casa de sus tíos.

Y cuando empecé a trabajar mis días de vacaciones se redujeron drásticamente, así que mi única opción, quitando el viajecito de rigor en vacaciones, es aguantar el calor infernal de Sevilla. El año pasado además me pasé todo el verano con el corazón roto y sangrando…

Así que fijense el cariño que le tengo a esta época que se acerca…

Con todo, hubo algún que otro verano donde los astros se juntaron y que nunca olvidaré… el de 2012 no estuvo mal, el de 2008 tampoco, el de 2001 también moló porque me emborraché mucho… y el de 1999

Ay Dios… si yo volviese a sentirme como me sentí aquel verano del 99…

Quien sabe.

Acerca de ajriver

Soy el resultado de todas las decisiones que he tomado en mi vida... y aunque me haya equivocado muchas veces, no me arrepiento de ninguna de ellas
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